viernes, octubre 07, 2005

La Babilonia de Horcón

Mientras intentó configurar su cuerpo en los jirones de luces a manotazos que la des­nudan, girando bamboleira en la disco Glo­ria de Horcón. Donde tantas veces el dueño la sacó a punta de bota texana por espantar­le la clientela con los escándalos. La Babilonia otra vez empelotándose, otra vez en cueros sobre la pasarela de la barra, casi incidental. Como si el deslizarse de la falda o el paracaídas del sostén fuera un placer privado, un blando retorno a esa gruta de virgen tercermundista. Creyéndose la Ve­nus de Botticelli entre las conchas de ma­riscos que le arrojan los pescadores para que se alimente. Caminando entre los autos vestida sólo con una copa en la mano, justo al ocaso de la tarde, cuando la comunidad política que se compró casa en Cau-Cau saca a pasear el perro. La familia política que comenta los últimos virajes de las presiden­ciales, mientras acarrean sacos de machas y limones a los autos japoneses. Las seño­ras políticas que hacen sonar sus pulseras de plata, mientras hurguetean los cachiva­ches artesanales que se amohosan al vaho salobre de la caleta. Los caballeros políti­cos en guayabera y short, comprando el whisky para tomárselo en Cachagua o en las cabañas aeronáuticas de Cau-Cau. Una playa semiprivada donde el perraje se des­cuelga por andamios y peñascos, y el jet re­novado arrastra los pareos franceses por es­calinatas de piedra al ritmo de la celulitis.

Tal vez un indefenso desnudo llamado Babilonia, acurrucado en su preñez de ano­nimato, provocara la alarma. Los continuos reclamos de los vecinos al comisario. "Por los niños chicos sabe. Está bien si uno tiene una terraza privada, para un bronceado pa­rejo. ¿Me entiende? Pero eso de pasearse como Dios la echó al mundo, como si no le importara nada, aunque la metan en la cár­cel, de celda en celda, una y otra vez no se cansa de empilucharse. Aun cuando estaba embarazada y la tuvimos que llevar al juz­gado de Limache por ofensa a la moral. Y cuando la jueza le preguntó de quién es el niño, ella apuntó a mi cabo la sinvergüen­za. Ella que se mete con toda la caleta, que no sabe si es viejo, joven, pescador, artesa­no o payaso de circo. Ella que se lo toma todo y borracha como está se le ocurre bai­lar y se nos encarama pilucha al techo del furgón policial y cuesta un mundo bajarla. Porque todos le hacen barra y uno parece tonto tratando de agarrarle los talones. Por eso pusimos el cartel y escribimos que la señorita Babilonia, que no sabe su nombre, queda expulsada del balneario. Y nadie dijo nada, nadie se hizo cargo, porque hasta a los hippies con su paciencia oriental, ya los tenía hasta el cintillo".

Entonces todo quedó en calma y la Ba­bilonia desapareció en el camino a Viña in­augurando el primer exilio en democracia.

Muchas cosas ocurrieron desde que se marchó; varios cadáveres mancharon de yodo el océano Pacífico y tuvieron que pe­dir refuerzos policiales para contener a lacrimógena viva a los patos malos, que hacían su agosto colgando a los pitucos de Viña. Los niños ricos que dejan su oso de peluche durmiendo para contaminarse en la cloaca de Horcón. También regresaron en gloria y majestad los colizas famosos, las reinas del encrespado y el brushing que se creía estaban bajo tierra tragadas por el sida. Volvieron platinadas bajo una llovizna de dólares comprando a diestra y siniestra no­ches de calentura, madrugadas de copete a destajo y toneladas de almejas para reponer la pérdida. Se lo salsearon todo, se vacila­ron el meneo riesgoso hasta quedar tiradas en la caleta balbuceando un "te quiero". Y cuando se fueron, quedó un reguero de con­dones cuajados en el camino y la promesa de volver a morir en la tibieza de las arenas.

Así también se repitió como todos los veranos la lluvia de estrellas en la época del Festival de Viña. Por ahí se vio a Franco Nero revoloteando más viejo en un bar de moda. Y entre trago y trago lampareó el filo de Querelle en el índigo amargo de sus ojos. Pero nada de importancia, nada que contar, ni siquiera las noches de salsa en las casas de los retornados. O la visita secreta del capitán general que llegó un día disfrazado de artesa a comerse un mariscal a la caleta. Y nadie lo reconoció con el moñito y las gafas a lo John Lennon. Solamente el vola do que le pidió un pito, le quedó sonando el "negativo, negativo" de su acento campe­chano.

Aun así, a pesar de los festivales de rock en la playa y los descamisados nostálgicos de Woodstock. Los sí, pos loco y los longis pungas, que se agarraban a botellazos de puro contentos. A pesar de que la macona llegó por fardos y las anfetas las movían por kilos. A pesar de toda esta jarana nadie se acuerda de quién fue la reina del carnaval horconino de ese año. La corona de pétalos metálicos que hicieron los artesanos quedó flotando sobre el cráneo de un cuerpo invi­sible.

Nada pudo suplantar la ausencia de la Babilonia, ni siquiera los cuentos de un es­tadio, cerca de Til-Til, donde "dicen dije­ron" que un cuerpo femenino en cueros se arrancó con la pelota bajo el brazo y toda la gente la salió persiguiendo por la carretera. O la visión fugaz de un volado que dijo ver­la como mascarón humano en la proa de un auto lujoso, congelada y sujeta sólo por su copa.

Pero al parecer ella no pudo resistir otros mares, no pudo soportar que los cuicos de Reñaca la patearan por mancharles los jeans Calvin Klein con el plumaje lacre de su menstruación. Y un sábado de esos que arde noche de José Luis en Las Rocas, mientras los lana ruedan por la vereda desplegando su tráfico ceniciento. Cuando suben y bajan las cajas de vino cuneteado y una loca se trabaja a un péndex que no tiene dónde que­darse y los huiros humean entre los botes y el carnaval del mundo estalla en el carrete. En plena disco Gloria, la crujidera del te­cho, las vigas que ceden, las luces que esta­llan como un terremoto que se manda guar­da abajo. Desde el cielo en medio de un sartal de palos y fonolas plásticas. Como la Monroe saliendo de una torta al revés. La Babilonia que aterriza en lluvia de escombros al cen­tro de la pista. Machucada y sonriente di­ciendo tímida: "Disculpen la entrada."

En realidad no había nada que pudieran hacer con ese duende proscrito. Nada que pudiera aplacar su intenso deseo de vida, su infinita transgresión flotante a la deriva del verano. Así regresó de nuevo como Eva al paraíso, sin Dios ni culpa, develando los vicios privados en el espejo albo de su des­nudez.

Por eso la dejaron navegar sin censura el resto del verano. Se hizo popular y confusa entre los bañistas. Le pintaron un traje de baño a rayas de la belle époque, con man­gas y a media pierna, y ella aceptó diverti­da. Solamente sus grandes ojos párvulos se anegaron cuando le prohibieron bañarse, para que no se le saliera la pintura. Por eso se acomodó en una roca con la copa en la mano y se quedó mirando la línea espumo­sa del horizonte. Viendo más allá que los cientos de ojos que la rodearon en la playa. Un desfile de pupilas sucias recorriendo sus pliegues, sus hendiduras, su deslavada geo­grafía sudamericana, las cicatrices borrosas en la coraza de un barco mujer con un de­seo intacto.

16 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola
Tengo un mensaje de Babilonia para Pedro Lemebel, espero que me escriba al mail ansiosasdecultura@hotmail.com

12:05 a. m.  
Anonymous DanzadelSolHorcon said...

Sin duda tu post es un culto a una epoca de caleta Horcon,una epoca que vivi intensamente,y que recuerdo con mucho cariño y nostalgia.
Saludos.

10:52 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

De Camilo

Pedro, La Cagaste nuevamente me dejaste patidifuso.
La Bibilonia se muere, en la
V Región esta en extinción. y la epoca donde la lenjuela encandilaba y las plumas abundaban se va apagando para siempre.
El puerto que conocimos no es ni 1/4 parte de lo que vimos.
Donde las alguna que otra tranformista del barrio puerto arrazaban con los cadetes de la Escuela Naval, y su ves estos se hacian los lesos con niñitas de alguna buena familia Viñamarina, en los Bailes que se frecuentaban.

Ahora que temino de postear, me estoy sirviendo un copita de vino tinto para pasar esta gelida noche, de este invierno tan agresivo
te regalo un brindis a tu salud!.

un abrazo eterno.

Camilo.

sigue escribiendo.

2:43 a. m.  
Blogger @ndres said...

Que recuerdos!!! El Gloria, Los cuetes, un copete el el claron...casi lloro de emocion.


saludos

1:24 p. m.  
Blogger Pía Paz Elizabeth said...

hola

1:49 p. m.  
Blogger Pía Paz Elizabeth said...

Hola, me gusto mucho lo escrito sobre babilonia, tuve la oportunidad d conocerla el finde en horcón y esta mas viva que nunca. es una d esas personas disgnas d conocer en la vida. unan mujer llena de historias, muy culta y con una gran riqueza espiritual que es ocultada por sus vicios incontrolables. ella es mucho mas que una mujer empelota y con la copa en la mano.

1:52 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

POR PRIMERA VEZ LEO ESTE LIBRO DE BABILONIA,LA QUE LLAMAN USTEDES,COMO PUEDEN LLEGAR A ESTO DE HACERSE FAMOSO POR LA ENFERMEDAD MENTAL QUE TENIA Y TIENE LA TAL LLAMADA BABILONIA, QUE SIN SU PERMISO PUBLICARON ESTO,DE DESTRUIR MAS A LA PERSONA EN VEZ DE AYUDARLA,ELLA AHORA ESTA SOLA Y ARREPENTIDA DE LO QUE HIZO,APENAS CAMINA SE A HECHO VARIOS TRATAMIENTOS PARA EL ALCOHOL,NO TIENE BIENES,PERDIO TODO,Y NISIQUIERA LE DIERON ALGUNAS GANANCIAS POR SER EL PROTAGONISTA DE ESTO,SOY UNA PERSONA MUY CERCANA A ELLA,QUISIERA SEGUIR HABLANDO,PERO CREO CON LO DICHO ESTA RESUMIDO.

9:14 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Bueno, puede que ahora la Babilonia no esté en condiciones economicas ideales, nunca lo estuvo.... eso es culpa exclusivamente de ella.... pero aca se habla una verdad, de hechos que ocurrieron, y que bueno que se escriben, peor es pasar una vida desapercibida...contar o no contar , no cambia en nada su actual vida... ahora si podemos ayudarla...me encantaría, por mientras acordarse de esas historias, es maravilloso....

5:25 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Son lo peor por aser esto publico meda mucha pena de saber que hay gente como ustedes en este mundo lugrar con una persona enferma no tiene perdon de dios

11:21 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Ahora lo unico que ase es acordarse de su pasado esto los ase feliz desgraciar mas la vida de este personaje para que tanta maldad solo dios sabe el destino de esta persona les pido un poquito mas respeto con esta mujer que esta enferma y con lo que publicaron le destrozaron mas la vida

11:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Con que derecho y permiso publicaron esto

11:36 p. m.  
Anonymous Demian Cordero said...

Mi paseo de cuarto medio, hace un par de años atrás, lo pasamos en horcón y un día mariconeando con mis compañeros, curaos con vino me tope con la babilonia y la abrace como si nos conociéramos desde siempre. Por eso me gusta este relato. Horcón es un lugar mágico.

11:44 a. m.  
Anonymous Demian Cordero said...

Mi paseo de cuarto medio, hace un par de años atrás, lo pasamos en horcón y un día mariconeando con mis compañeros, curaos con vino me tope con la babilonia y la abrace como si nos conociéramos desde siempre. Por eso me gusta este relato. Horcón es un lugar mágico.

11:44 a. m.  
Blogger Juan Adriasola Paredes said...

Al leer estas líneas me hizo recordar un inolvidable Horcón a principios de los 80, tan sencillo...tan humano... tan real. Peter vocalista de los desaparecidos Jockers, vendiendo sus bellas y mágicas catedrales de cuero, los mariscales con vino incluído servidos en la calle por una morenaza muy masculina y la casa de madera montada sobre las rocas al final de la playa con carrete asegurado no pueden quedar fuera del acertado relato de Pedro.

1:55 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Pronto publicaremos una pequeña biografía de Babilonia, un personaje de www.CaletaHorcon.cl

11:39 a. m.  
Blogger Julian Castro said...

Siempre y todos los dia son fechas para no pasar por alto, vivamos una epoca de armonia, acompañamineto y detalles, celebra compartiendo y regalando
Regalos con Peluches o Chocolates en familia y para todos.

6:01 p. m.  

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